El 25,3% de los mensajes enviados a ChatGPT en España se clasificó como búsqueda de información en septiembre de 2026, frente al 19,1% de julio de 2024. La escritura recorrió el camino inverso: cayó del 35,5% al 17,9%. Los datos de OpenAI Signals, analizados por Carlos González, dibujan un cambio en el uso del asistente: cada vez se le pide menos que redacte y más que responda preguntas sobre hechos, productos, servicios o recetas.
Eso no equivale a decir que una de cada cuatro búsquedas de Google se haya trasladado a ChatGPT. La categoría de OpenAI agrupa consultas informativas, preguntas sobre productos y servicios a la venta y ayuda con recetas; no cuenta cuántas veces ChatGPT consulta páginas web, enlaza una fuente o consigue que el usuario haga clic. La diferencia importa para interpretar el dato y, también, para las empresas que dependen de aparecer en buscadores.
De redactar a preguntar: el giro en España
La serie española de Signals v3.0 muestra cambios sostenidos durante los 27 meses que abarca. La búsqueda de información subió del 19,1% al 25,3% de los mensajes entre julio de 2024 y septiembre de 2026, con un máximo del 28,1% en agosto de 2026. En el mismo intervalo, la escritura cayó del 35,5% al 17,9%.
La orientación práctica también ganó peso: pasó del 24,2% al 30,0%. OpenAI incluye ahí peticiones de instrucciones, tutoría, consejos e ideas. Es la categoría más amplia del conjunto, por encima tanto de la búsqueda de información como de la escritura. Por eso, el cambio no describe simplemente una sustitución de un buscador por un chatbot: también refleja el uso de ChatGPT para obtener indicaciones adaptadas a una tarea.
La comparación global ofrece una perspectiva distinta. En los datos mundiales de Signals, la búsqueda de información creció del 16,7% en julio de 2024 al 20,2% en septiembre de 2026; la escritura bajó del 34,1% al 21,4%. En agosto de 2026, la primera superó por primera vez a la segunda en la serie mensual, por una diferencia mínima: 20,7% frente a 20,6%. En septiembre, la escritura volvió a quedar ligeramente por delante.
España destaca dentro de esa evolución: el aumento de las consultas informativas y el descenso de la escritura son más pronunciados que en la media global. Según el análisis de González, la dirección también difiere de la observada en México, Argentina y Colombia, donde la proporción clasificada como búsqueda de información bajó entre julio de 2024 y septiembre de 2026. El resultado aconseja no tratar el español como un único mercado de uso.
Qué mide Signals y qué queda fuera
OpenAI publicó Signals v3.0 el 26 de octubre de 2026. La versión reúne una muestra mensual de un millón de mensajes de cuentas de consumo con edad declarada de al menos 18 años, en los planes Free, Go, Plus y Pro, desde julio de 2024 hasta septiembre de 2026. Deja fuera las cuentas Enterprise y Codex, así que no representa directamente la actividad de las empresas en esos productos.
Los mensajes se clasifican automáticamente mediante modelos de lenguaje. La etiqueta de búsqueda de información reúne tres tipos de petición: datos que suelen encontrarse en páginas web, consultas sobre productos o servicios a la venta y recetas o ayuda para cocinar. Al agregarlas en una sola categoría, el conjunto no permite separar cuánto corresponde a cada tipo.
La metodología aporta una señal sobre el tema de los mensajes, no sobre el recorrido de una respuesta. No indica si ChatGPT navegó, qué páginas consultó, si incluyó citas o si el usuario visitó un sitio. Como recoge Search Engine Journal, Signals tampoco desglosa cuántas consultas de productos, hechos y recetas hay dentro de esa categoría.
We publish aggregated statistics, withhold results for small groups, and add statistical noise to protect individual messages
— OpenAI
OpenAI publica cifras agregadas, suprime grupos pequeños y añade ruido estadístico para proteger los mensajes individuales. La protección tiene una contrapartida para quien quiera leer diferencias pequeñas: las cifras por país y mes tienen más incertidumbre que los agregados globales, y los valores históricos pueden cambiar cuando se actualiza la serie. La versión 3.0, además, remuestreó los meses anteriores al ampliar la muestra mensual desde los 300.000 mensajes de versiones previas.
Hay otra cautela al comparar resultados. Search Engine Journal señala que Signals sitúa la búsqueda informativa en el 18,3% en junio de 2025, mientras que un trabajo de 2025 de OpenAI y Harvard calculó un 24% a mitad de ese año. Para escritura, las series también difieren, aunque menos. El estudio anterior seleccionó conversaciones y promedió periodos de 28 días; Signals muestrea mensajes por mes natural y aplica privacidad diferencial. OpenAI no ha publicado una reconciliación de las dos cifras.
Una señal de demanda, no un contador de tráfico
Para editoriales, tiendas y otros negocios, el crecimiento de las preguntas informativas muestra que ChatGPT se está usando como interfaz para resolver consultas que también podrían plantearse en un buscador. Pero Signals no permite concluir que esas consultas generen visitas a webs ni cuantificar cuánto tráfico desplazan. La demanda de respuestas puede crecer sin que lo hagan los clics: el conjunto no mide ese paso.
Eso cambia qué puede deducirse de una métrica de uso. Una marca podría ser objeto de una pregunta sobre productos sin que el conjunto revele si ChatGPT la mencionó, qué información utilizó o si citó una página propia. El 25,3% no es una cuota de mercado de búsqueda ni una medida de visibilidad de marcas: es la parte de mensajes de consumo que el clasificador asignó a una categoría temática amplia.
También hay un límite claro para extrapolar el resultado a las organizaciones. Aunque las cuentas incluidas sean individuales y no corporativas, algunas se usan en el trabajo; OpenAI Signals excluye Enterprise y Codex. En el análisis de septiembre de 2026 recogido por Search Engine Journal, los mensajes relacionados con el trabajo representaban el 32,2% del total mundial. Esa cifra describe el contexto laboral de mensajes de consumo, no el uso de ChatGPT dentro de las cuentas empresariales.
La evolución del contenido de esos mensajes añade contexto, pero no resuelve esa brecha. En España, la búsqueda de información se acerca a una cuarta parte del uso, mientras que la orientación práctica alcanza el 30%. El asistente no aparece solo como sustituto de una caja de búsqueda: también como herramienta para pedir una explicación o una guía personalizada. Para equipos de contenido y producto, las dos conductas plantean necesidades diferentes, aunque Signals no mida resultados ni rendimiento de las respuestas.
La cifra española y sus límites operativos
La lectura más sólida es acotada: dentro de los mensajes de consumo clasificados por OpenAI, las consultas informativas ganaron peso en España y la escritura lo perdió. La tendencia española resulta más marcada que la global y no coincide con la de varios mercados latinoamericanos incluidos en el análisis de González. Pero ni el idioma compartido ni la etiqueta común bastan para asumir que los usuarios de esos países buscan lo mismo.
La serie sirve para seguir cómo cambia el uso declarado por los mensajes, con las cautelas de una clasificación automática, el ruido estadístico y las revisiones de versiones. No responde a la cuestión que más afecta al tráfico de una web: cuántas de esas preguntas acaban en una búsqueda externa, en una respuesta con fuente o en una visita. Por ahora, el dato de España llega hasta septiembre de 2026; esa ruta desde la pregunta hasta el clic sigue fuera de Signals.
Fuentes: Xataka, Search Engine Journal, Carlos González · Consultor SEO en Sevilla, NBER