ChatGPT alcanza cerca del 20% del volumen de búsquedas de Google, según Adam Fry, responsable de producto de consumo del chatbot en OpenAI. La comparación apunta a un cambio en la forma de buscar información, pero no significa que ChatGPT envíe a las webs una quinta parte del tráfico que llega desde Google. Son métricas distintas, y esa diferencia importa para cualquier empresa que dependa de las búsquedas para atraer visitantes.
Fry compartió la cifra en una conversación con Alex Kantrowitz, de Big Technology, durante una cena organizada por OpenAI en Nueva York. La regla de recuento que describió es concreta: cada pregunta que lleva a ChatGPT a buscar en la web cuenta como una búsqueda, incluso si forma parte de una conversación con varios intercambios.
“Every time you ask a question and go search the web, that’s a search.”
— Adam Fry, responsable de producto de consumo de ChatGPT
Una consulta no equivale a una visita
El 20% compara consultas de búsqueda, no clics ni usuarios. ChatGPT puede responder dentro de la conversación; que una pregunta active una búsqueda web no implica que el usuario visite después una página externa. Mezclar ambas medidas convertiría una comparación de actividad en una afirmación distinta sobre distribución de visitas.
Los datos de Ahrefs muestran la distancia entre esos dos indicadores. En octubre, su seguimiento de 118.671 sitios registró a Google como origen del 24,74% del tráfico medido y a ChatGPT como origen del 0,36%, según la actualización publicada el 3 de noviembre. Es una muestra de sitios que utilizan la herramienta gratuita Web Analytics de Ahrefs, no una medición de todo internet; aun así, deja claro que el volumen de consultas atribuido por OpenAI no se traduce automáticamente en una proporción parecida de referencias a páginas.
También hay diferencias entre métodos para estimar cuántas búsquedas representa ChatGPT. En febrero, Ahrefs calculó una cifra cercana al 12% del volumen de Google. Partió de una estimación de 2.500 millones de prompts diarios de ChatGPT en julio de 2025 y clasificó como búsquedas alrededor del 65% de ellos. Ese enfoque clasificaba el tipo de solicitud; OpenAI, en cambio, cuenta las preguntas que provocan una búsqueda web. Por eso, el 12% y el 20% no son resultados directamente comparables.
Qué cuenta OpenAI y qué deja sin precisar
La definición de OpenAI excluye tareas que no requieren información actualizada, como buena parte de la ayuda para escribir o programar con la que, según Fry, empezó a usarse ChatGPT. La empresa dice que durante el último año los usuarios también han llevado al chatbot preguntas sobre personas, lugares y cosas, además de consultas financieras y de salud, que pueden requerir una búsqueda web.
Pero quedan datos necesarios para interpretar el cociente: Fry no identificó qué cifra de Google utilizó como referencia, el periodo de comparación ni las regiones incluidas. Google comunicó en marzo de 2025 que superaba los cinco billones de búsquedas anuales, pero OpenAI no dijo que esa fuera la base de su cálculo. Sin ese denominador y sin el periodo, el 20% sirve como referencia aproximada, no como una serie que pueda reproducirse o compararse con precisión.
La escala de ChatGPT ayuda a entender por qué OpenAI presenta la cifra como relevante. Big Technology informó que el servicio pasó de 1.000 a 1.200 millones de usuarios activos en dos meses. Hay, sin embargo, una discrepancia en cómo se describe esa actividad: Big Technology habla de usuarios activos semanales, mientras que Punto Informatico se refiere a cuentas activas mensuales. El dato de crecimiento es el mismo en ambas publicaciones, pero la periodicidad no.
Google y OpenAI compiten también por la respuesta
La competencia no consiste solo en sumar consultas. Google está ampliando las funciones de inteligencia artificial en Search y en AI Mode; además, su consejero delegado, Sundar Pichai, dijo que el crecimiento interanual de las consultas de búsqueda de Google era el más alto de los últimos cinco años, y atribuyó impulso a las inversiones en IA, según Search Engine Journal. El dato no ofrece un volumen absoluto para cotejar con OpenAI, pero sí indica que Google no describe su buscador como un canal en retroceso.
Para OpenAI, la apuesta es que algunas preguntas que antes se escribían en un buscador ahora se planteen en un chat capaz de consultar la web y construir una respuesta. Fry también describió una dirección más interactiva: “You’re talking to a canvas”, dijo a The Verge, al hablar de interfaces visuales dentro del chatbot. Si una respuesta reúne explicación, enlaces y elementos interactivos en una sola pantalla, el valor del producto no se mide únicamente por cuántas consultas procesa, sino por qué parte de la tarea resuelve sin enviar al usuario a otra página.
Ese cambio plantea una tensión para las empresas que publican contenido. Una consulta atendida dentro de ChatGPT puede dar al usuario una respuesta rápida, pero no necesariamente una visita al sitio que aportó la información. Para quienes miden el rendimiento por tráfico referido, el dato de Ahrefs es más cercano a la pregunta comercial inmediata que el 20% de OpenAI. Para quienes planifican presencia en buscadores, en cambio, la cifra de consultas puede señalar que una parte creciente de las preguntas con intención de búsqueda se formula en un entorno conversacional. Son señales relacionadas, no intercambiables.
Publicidad y medición, dos frentes de negocio
La monetización añade otra diferencia entre los servicios. The Verge informó de que OpenAI anunció que empezaría a introducir imágenes de productos y servicios patrocinados en ChatGPT, después de mostrar nombres, logotipos y enlaces. Fry dijo que la publicidad no había perjudicado el producto ni su uso, y añadió que la reacción de la mayoría de los usuarios no parecía negativa. También planteó que OpenAI podría mostrar más anuncios. Google, por su parte, afronta una tensión reconocida por 9to5Google: la compañía admite una monetización menor con su expansión de funciones de IA en Search.
Para las compañías que compran publicidad o dependen de visitas orgánicas, no basta con añadir “búsquedas de IA” a un informe y compararlo con las consultas de Google. El volumen declarado por OpenAI cuenta preguntas que activan búsquedas web; el seguimiento de Ahrefs observa visitas a sitios. Separar ambos indicadores permite evaluar si una presencia en ChatGPT genera exposición, referencias o conversiones, sin asumir que un aumento de consultas produce por sí solo más tráfico.
OpenAI presenta un chatbot que ya procesa una fracción considerable del volumen de consultas de Google, pero su porcentaje depende de una definición propia y de una base de comparación que Fry no detalló. La próxima pregunta para las empresas no es solo cuántas búsquedas se hacen en ChatGPT, sino cuántas terminan llevando a sus páginas.
Fuentes: Punto Informatico, Search Engine Journal, 9to5Google, Big Technology, The Verge